Intentamos concretar el mecanismo de creación de dinero por parte de los bancos de manera que veamos el resultado en un caso hipotético de un ingreso inicial de 100.000 pesetas (que solamente se da en la realidad de una manera más limitada por muchos factores).
Supongamos que los bancos mantengan en caja (por prudencia o obligados legalmente) a disposición de sus clientes un 10 por ciento de los depósitos efectuados en cuentas corrientes a la vista.
Supongamos, también, que en este proceso, los particulares que intervienen no piden nunca el reintegro en billetes y que todo lo ingresan en cuentas corrientes a la vista.
Y, finalmente, que los bancos conceden el 90 per ciento de cada nuevo ingreso en créditos.
Ingreso inicial: 100.000.
Crédito creado: 90.000.
Ingreso siguiente: 90.000.
Crédito creado: 81.000.
Ingreso siguiente: 81.000.
Crédito creado: 72.900.
Ingreso siguiente: 72.900.
Crédito creado: 65.610.
Ingreso siguiente: 65.610.
Crédito creado: 59.049.
Ingreso siguiente: 59.049.
Crédito creado: 53.145.
Ingreso siguiente: 53.145.
Crédito creado: 47.831.
Ingreso siguiente: 47.831.
Crédito creado: 43.048.
Ingreso siguiente: 43.048.
Crédito creado: 38.744.
Ingreso siguiente: 38.744.
Crédito creado: 34.870.
Ingreso siguiente: 34.870.
Crédito creado: 31.383.
Para no continuar, hace falta darse cuenta que en definitiva estamos en una progresión geométrica. La suma corresponde a la siguiente fórmula:
término inicial
Suma = -----------------
1
- razón
100.000
90.000
Suma = ---------- ... Suma = ----------
1 - 0,9
1 - 0,9
Totales 1.000.000 900.000
O sea, con un coeficiente de caja del 10 per ciento, el ingreso en efectivo se convierte, gracias al crédito, en 10 veces más.
Con un coeficiente del 20 per ciento, aumenta el dinero 5 veces más.
En definitiva, la moneda (medios de pago) es creada:
Supongamos que hay un solo banco (conjunto del sistema bancario) y dos clientes que el banco considera solventes, y que entre ellos también son clientes, el uno del otro. En este caso el banco puede dar un crédito superior a los depósitos, si puede tener la certeza que la cantidad anotada en la cuenta corriente de crédito pasará de este a otra cuenta corriente.
El banco tiene, el 1 de enero, un depósito de 50 unidades monetarias en efectivo. Y las dos cuentas corrientes de los clientes (una empresa de zapateros y una empresa de curtidores) están vacíos, como también lo está la cuenta de cobro de intereses del banco.
Esto lo reflejaremos de la siguiente manera (D: debe; H: haber; S: saldo)
para cada cuenta.
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| El 1 de enero, el banco da un crédito de 100 a los zapateros. | |||||||||||
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| El 5 de enero, los zapateros compran 100 de cuero a los curtidores (y pagan con cheque). | |||||||||||
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| El 1 de julio han vendido los zapatos por 150 (ingresan el cobro en el banco). | |||||||||||
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| El 1 de julio, los zapateros devuelven el crédito al 20 por ciento anual, es decir, el 10 por ciento semestral. | |||||||||||
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| El saldo final de las operaciones es: | |||||||||||
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Con un depósito inicial de 50, el banco puede haber conseguido –según este ejemplo simplificado–, gracias al crédito, unos depósitos conjuntos de 200 (4 veces más), sobre los cuales puede conceder nuevos créditos. Además ha conseguido 10 de intereses que sobre los 50 iniciales es un 20 per ciento semestral, esto es, un 40 per ciento anual.
Si los clientes retirasen en efectivo sus saldos, el banco estaría
en una situación comprometida ya que solamente dispone en efectivo
del depósito inicial de 50. Esto es lo que sucede cuando los clientes
pierden confianza en un banco (o en el sistema bancario): todos quieren
retirar su dinero. Pero salvo este caso, que se mira por todos los medios
que no suceda (se ayudan o se compran los bancos en crisis), la situación
es siempre de endeudamiento provechoso. Hay que destacar que la banca es
un negocio muy especial. Cuando va bien reparte beneficios a los accionistas.
Cuando va mal, el Estado, con el dinero de los contribuyentes, garantiza,
cuando quiere, la viabilidad.