Marx tiene dos etapas importantes en su vida. Una, que suele llamarse la del «Marx joven», y otra, la del «Marx adulto». Precisamente hacia el año 1845, aproximadamente, 1848, hizo el giro de uno a otro.
En el Marx joven, sobretodo, se ha profundizado gracias a un libro que se descubrió hace relativamente poco, que no se conocía en los últimos años, en los años anteriores, me refiero a Los Manuscritos. Allí se ha descubierto este Marx joven.
Es curioso que, en el marxismo que se ve, en este documento se apuntan todas las personas de espíritu. Precisamente los grandes jesuitas católicos que investigaban a Marx, no querían saber nada del Marx clásico, el Marx que todos conocemos, que es el Marx adulto.
En cambio, cuando leyeron Los Manuscritos se interesaron enseguida. Es curioso que en el lenguaje religioso-eclesiástico se ha introducido con mucha facilidad la palabra «alienación», que es una palabra que el Marx adulto no usa nunca. Nunca, ni una sola vez. En cambio, el Marx joven hace una gran teoría de la alienación.