Portada.
2.1.2.2. La alienación política.
Otro ejemplo de alienación que explica Marx es la
alienación
política.
Cuando vamos a votar a las elecciones, no nos damos nuestro voto
y, por tanto, damos nuestra representación a una pocas personas.
Estas pocas personas durante, por ejemplo, cuatro años, hacen lo
que quieren de nuestra representación...
Nuestra representación política queda en manos de
otros,
según una teoría jurídica que se llama la «Teoría
del Mandato Imperativo» donde las personas, una vez han votado ya,
no tienen derecho a nada, hasta al cabo de cuatro años, que pueden
destituir a aquel señor y votar a otro. Pero mientras aquel señor
tiene el «mandato imperativo» -que no pueden haber mandatos
laterales, que todos provienen del pueblo, estos mandatos; es una «entrega»
de nuestra soberanía, de nuestro poder, de lo nuestro
decid lo que queráis, de nuestra capacidad de influir en
la sociedad...-, ya que durante este período hacen lo que les da
la gana. Y, por lo tanto, usan nuestra dimensión política
ellos.
Nosotros renunciamos durante cuatro años. Por eso los
alternativos
tienen tendencia a la democracia directa y a suprimir estas delegaciones
de representación política.
Portada.