3.3.1. Definición.
Pues bien,
afirmado el nos, el noster y el ego, ahora quiero
afirmar lo contrario. Para afirmar lo contrario has de pasar por el olvido
de uno mismo, por la muerte de uno mismo. Esto es importantísimo.
Morir uno mismo no quiere decir cambiar de gasolina a molino de viento, no quiere decir esto. No quiere decir cambiar de gasolina a molino de viento, o de pan blanco a pan integral, no quiere decir esto.
Morir uno mismo quiere decir olvidarse de sí mismo, de sus fuerzas, de sus ilusiones, de sus fobias, de sus filiaciones, de sus intereses. Esto quiere decir morir uno mismo, hasta llegar a no ser nadie.

Fijaros que aquí estoy introduciendo aquello que podríamos decir las condiciones subjetivas de la revolución. Un autentico revolucionario radical, -no un revolucionario aficionado-, es una persona que ha de saber morir a si misma.