Por ejemplo, esta gente cargada de buena fe, sobretodo gente joven, que se va de la ciudad y de la civilización y se va a vivir al campo, a hacer una comuna en el campo, a hacer una cosa de agricultura, y se desentiende completamente. Está muy bien como fase de ida, esta muerte que hemos dicho antes, pero después ha de venir la fase de vuelta y no han de ignorar las cosas de aquí.
Mientras ellos se piensan que han convertido a cuatrocientas personas que hay en todos los «metros» vendiendo, -se aferrarían a estos que cuelgan por aquí, eh?, o a otras cositas por el estilo, en la plaza del Pi3-, y han convertido cuatrocientos, el sistema ha convertido dos millones a lo suyo. Porque no ignoran que hay millones dedicados a la propaganda, que hay señores que estudian psicología de masas.
Es decir, ignoran todo esto. Ignoran lo que hacen los bancos todos los días... La bolsa, si sube o baja... No saben nada de nada. Ellos están confiados en lo suyo, y que lo suyo triunfará porque es bueno y ya está.
Pues falta esta fase final, que es una fase de vuelta, que es una auténtica conversión a lo nuestro. Fijaros, tan importante como la conversión al otro, tan importante.